Origamis

Origamis

La manera en que quedan los saquitos de té

después de toda una noche en una taza

cada mañana como un rito ella despega

con cuidado de no romper

(¿para qué?)

primero el de la taza lisa, la de él

siempre lo encuentra así

una piel que se quiebra, que hace crac

aferrada a un cuenco

vacío

un pliegue de papel lleno de nada

-piensa que un cardo seco tiene belleza igual

que una flor que ya pasó y despide

esas espumas blancas que vuelan en la brisa

y como estrellas hacen pedir deseos-

la cuchara refleja su rostro en la sequía

del fondo.

Soledad.

Sigue con la otra taza

el saquito embebido todavía

en lo que dejó del té antes de dormirse

cuenco de flores lleno

de mariposas

que no existen y vuelan y se encuentran

con las briznas del cardo en una noche

soñada; la cuchara navega en té hasta la mitad

algo que falta ¿muere?

Escucha caer la lluvia

siente,

ama esa forma de escritura.

Lava en silencio sus silencios

los lentes empañados

como cada mañana.